Planta industrial de COLANTA. Medellín, 30/03/2009.
En esta época de crisis económica, donde el desempleo se acrecienta, la situación laboral es cada vez más precaria, la productividad baja y el poder adquisitivo de los salarios se reduce, no hay nada más inteligente que apoyar las iniciativas de emprendimientos comunitarios, dejando de lado donaciones paternalistas que solucionan a medias la coyuntura, implementando más bien, una decidida política de formación tecnológica, gerencial y ambiental, que desarrollen y asimilen alta tecnología, de manera permanente y que funcionen con aportes económicos de los mismos sectores productivos, aportes que deben ser considerados como una inversión a recuperarse mediante la incorporación de un personal con nuevas y eficientes competencias productivas, que mejoren el rendimiento de las comunidades y cooperativas constituidas y garanticen el desarrollo de nuevos emprendimientos comunitarios y cooperativos, contando con personal certificado. El Estado debe apoyar a la organización de estas entidades otorgando créditos rotativos, impulsando además la construcción de infraestructura vial, como de telecomunicación y la apertura de nuevos mercados para los productos y servicios que se generen en estos emprendimientos.