La historia la escriben los pueblos
Fragmentos del Resumen Histórico que acompaña las pinturas de Juana Azurduy de Padilla y Zarate Willca en la exposición pictórica denominada “HEROES Y HEROINAS DE LA PATRIA GRANDE” que desde el 30 de septiembre tiene lugar en la sede de la Embajada de Venezuela en Colombia

Jueves 14 de octubre de 2010, por Embajada de Bolivia

La participación de los pueblos indígenas en el proceso de construcción histórica de la Independencia Americana no sólo comportó un verdadero frente de lucha, sino que significó un factor determinante para el éxito de este proceso. En el caso de los territorios que hoy conforman el Estado Plurinacional de Bolivia –y que durante la Colonia recibieron las denominaciones de Nueva Toledo, Alto Perú o Charcas-, el movimiento indígena constituyó un elemento dinámico e influyente en la emancipación de la autoridad española.

En Boletín Septiembre 2010

El origen del sentimiento anticolonial en el continente, durante los siglos XVIII y XIX, fue el sistema de dominación instaurado por las autoridades españolas que germinaron aspiraciones de justicia social. Fue una reacción al sistema institucionalizado de abusos y explotación de las mayorías indígenas (y mestizas) por medio de la mita en las minas de Potosí, el despojo de tierras, la servidumbre agrícola, las exacciones tributarias y el proceso de aculturación.

Los levantamientos indígenas ocurridos en las poblaciones de mayor densidad originaria de los Virreinatos de Perú y Río de la Plata, a fines del siglo XVIII, evidenciaron la descomposición del dominio español en América y se sustentaron -en esencia- en un sentimiento generalizado de justicia social anticolonial.

A la insurgencia de la provincia de Tinta (1780), dirigida por José Gabriel Condorcanqui o Tupac Amaru, siguió el cerco a ciudad de La Paz en el año 1781, encabezado por Julian Apaza o Tupac Katari, y otras sublevaciones indígenas protagonizadas por aymaras y quechuas. Planteaban suprimir el funcionamiento de los corregidores, los abusos de los repartimientos, aduanas, mitas, estancos y alcabalas, además de cuestionar la legitimidad de la monarquía española y restaurar el gobierno de los antepasados. Las limitaciones de carácter militar y la ausencia de apoyo de los criollos y mestizos condujeron a su brutal represión por parte del gobierno español. Tupac Katari a tiempo de morir sentenció: “Volveré y seremos millones”.

Pero ni la sangrienta represión aminoró el descontento de los movimientos populares que influyeron sobre mestizos y criollos. Estos -por su parte- acogieron las ideas liberales desarrolladas en Europa en ese momento. Los criollos aspiraban alcanzar el poder para destruir los obstáculos económicos impuestos por la política peninsular, en tanto que las poblaciones indígenas buscaban la supresión de mitas, yanaconazgos, tributos, cargas fiscales y otras reinvindicaciones inherentes a su propia condición social. En ese contexto histórico social ocurrieron las revoluciones del 25 de mayo y 16 de julio de 1809, acaecidas en Chuquisaca y La Paz, respectivamente, y otras generadas en América durante los primeros años del siglo XIX.

Luego advino el prolongado período de las Republiquetas organizadas en diversas zonas del actual territorio boliviano. Una de las más combativas estuvo encabezada por los esposos Padilla: Manuel Ascensio y Juana Azurduy de Padilla. La prócer nacida en la ciudad de La Plata (hoy Sucre, capital de Bolivia) fue una patriota guerrillera que lideró la Republiqueta de la Laguna y que en reconocimiento a su valor fue nombrada general del Ejército argentino.

Con la llegada del ejército libertador al mando de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre –y las victorias militares en Junín y Ayacucho- se consolidó la Independencia y fundación de la República de Bolivia recién en 1825. Entonces, la república lejos de incorporar en sus programas a las grandes mayorías nacionales, dejó que prevalecieran los intereses políticos y económicos de las élites criollas. Las oligarquías se apoderaron de la Independencia, crearon repúblicas fragmentadas y mantuvieron en situación de exclusión y discriminación a los pueblos indígenas y mestizos.

Tuvieron que transcurrir decenas de años hasta que vuelva a emerger el poder indígena: Pablo Zarate, también llamado "el temible Willka", fue un caudillo indígena que participó como aliado de los federales en la guerra civil de 1898. Ingresó a la guerra exigiendo la liberación de los colonos, la participación de los quechuas y los aymaras en el gobierno y la devolución de las tierras comunales. Su plataforma de reinvindicación política y social buscaba una patria basada en la tolerancia y la equidad.

Casi cien años después, emerge nuevamente el poder indígena en Bolivia con la posesión del primer presidente indígena Evo Morales Ayma en enero de 2006. Desde entonces se escribe un nuevo capítulo en la historia de Bolivia en el que los principales actores son los pueblos indígenas originarios y campesinos, conjuntamente los movimientos sociales y la sociedad civil organizada.

Con la erradicación del racismo y la discriminación se pretende acabar con la estructura colonial que predominó en la época republicana. La búsqueda de justicia e igualdad social para todos los bolivianos constituye el pilar central de la revolución democrática
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